lunes 22 de septiembre de 2008

Barcelona desde un segundo piso

por Horacio de Dios
Víctor Hugo Morales hizo su programa, en vivo y en directo, desde Barcelona. Como antes Julio Lagos en Madrid. Los diez mil y pico de kilómetros que separan a España de Argentina, las 7 horas de diferencia en el horario del hemisferio norte, o la de temperatura (aquí 14 grados y allí 24) poco importan. Porque tenemos muchas cosas en común y, aún sin conocer la capital catalana, nos han familiarizado con ella Salvador Dalí o Joan Manuel Serrat como ahora Leo Messi. El Museo del club Barcelona es una de las diez atracciones turísticas principales de la forma en que la Bombonera lo es en La Boca.
Con radio, Internet, teléfonos celulares, todos somos vecinos a escala global. En el Segundo Congreso Mundial de Marketing de Ciudades que se desarrolló en Rosario, uno de los conferencistas estrellas fue precisamente Toni Puig Picart que tanto tuvo y tiene que ver con el éxito del concepto Marca Ciudad desde las Olimpíadas de 1992.
La primera sugerencia para un turista es tomar un City Tour. En este caso el excelente Autobus Turístico de la Municipalidad. Con vehículos de dos pisos uno puede recorrer 42 puntos principales. Para subirse y bajarse a su antojo, hip-hop o suben and bajen, donde nos plazca. Lo mejor es ubicarse arriba, un balcón a la calle. No siempre hay lugar si se toma en plaza Cataluña pero uno puede hacerlo una parada antes. Se sienta primero abajo, y luego, cuando desciende la mayoría, intentar conseguir el mirador mas deseado en la primera fila de asientos de arriba. Hay dos circuitos que se pueden mezclar en varios puntos. El Rojo que va al Norte pasa por el paseo de Gracia frente a varias obras del arquitecto Gaudi. No se pierda casa Batllo ni la Pedrera con su terraza de ensueño antes de llegar al Parque Guell. El recorrido dura unas 2 horas y otras tantas el Omnibus Azul que va al Sur para trepar hasta las alturas del Montjui con el Estadio Olímpico, el enorme museo Nacional de Arte de Cataluña o el más intimista de la fundación Joan Miró. El boleto cuesta 20 euros por un día y 26 por dos. Y los vale con creces.
Por supuesto que luego hay que caminar con el apoyo de una buena red de subterráneos y tranvías y aprovechar los bancos de plaza que dan un respiro al peatón. Es una ciudad amigable que siempre ofrece donde sentarse en las Ramblas con su imperdible mercado de la Boqueria. O en torno a otras atracciones mayores como la Catedral de la Sagrada Familiar sin terminar que Gaudi inició en 1882 y el fascinante Palacio de la Música Catalana en la calle Sant Pere del arquitecto Lluis Domenech Montaner de 1905/08 El crítico Robert Hughes, de la revista Time, dijo " Nunca más se construirá en Barcelona nada que se pueda parecer desde el punto de vista de atrevimiento conceptual, brillantez formal, simbolismo y efecto decorativo." Es difícil conseguir entradas para un concierto. Si lo logra tendrá un recuerdo para siempre de la sala donde tocaron Pablo Casal o Enrique Granados, cantó Montserrat Caballe, dirigió Daniel Barenboim o deslumbró Paco de Lucía. Y muy cerca tendrá la taberna de los Cuatro Gatos donde en 1999 Pablo Picasso le pintó un afiche en la ciudad que tiene uno de los mejores museos dedicados a su obra. Y hasta repetirá en catalán "Els Quatre Gats", que es más fácil de recordar que Pollastre al pedir un sándwich de pollo. Porque, aunque no hay problemas hablando en castellano, cada vez son mas los lugares con sus nombres en catalán. Por ejemplo Set Portes (Siete Puertas) un restaurante del siglo XIX en el Passeig d´ Isabel II en Barceloneta. Allí comí el mejor arroz de mariscos al borde de Mediterráneo gracias a Daniel Mallo, otro gran editor argentino que vive y trabaja en Cataluña.
Herramientas: Barcelona City Map

martes 16 de septiembre de 2008

Noche con Fernando Fernán Gómez a través de José Pepe Sacristan

por Horacio de Dios
Buenos Aires tiene estas cosas. Ese no se qué que uno sabe que es. Por ejemplo tener a José Sacristán actuando a pocos metros en Clásica y Moderna que es una librería con escenario, bar y restaurante donde cada noche tenemos una sorpresa. Y grata. Pepe, como le llaman todos incluyendo a Sergio Renán que estaba entre los asistentes, es muy nuestro desde que vimos en cine Solos en la madrugada. Hermano de sangre teatral de Fernando Fernán Gómez que justo el 16 de setiembre de 1921 fue anotado en el Registro Civil de Buenos Aires como hijo natural, no hay nada más natural que un hijo, de la actriz Carola Fernán Gómez que lo había tenido en Lima en su gira por América del Sur. El padre, que hizo mutis por el foro, también era actor. Luis Fernando Díaz de Mendoza y Guerrero, a quien le prohibió casarse su madre, la legendaria María Guerrero (creadora de nuestro Teatro Cervantes) Nacido en las tablas, de madre y padre actores, y con semejante abuela era un patrimonio genético incomparable. Pero quien lo cuidó en esa vida trashumante fue la abuela Carola a quien don Fernando le dedico páginas memorables reconstruyendo su infancia en la Memorias (El Tiempo Amarillo) Era igual a otras abuelas en trances semejantes como Josefa, la mía. Esos recuerdos en la palabra de José Sacristán nos devolvían de cuerpo entero a ese gigante de la cultura española que murió hace menos de un año dejando detrás una obra impresionante como actor, director, escritor, ser humano. Yo recordaba la última vez que lo había visto a Sacristán en Madrid, en la gran sala del Teatro Lope de Vega en la Gran Vía con El Hombre de la Mancha junto a Paloma San Basilio en el 2000. Ahora lo tenía también en vivo y en directo emocionándome de la misma forma con otro Quijote, pero en la mesa de al lado como si fuera en el Bar del Chino de Pompeya. Y con tangos de por medio porque se escuchó Malena de la misma manera que en el Teatro Español de la plaza de Santa Ana se despidió con aplausos y gritos de ¡Bravo! a don Fernando mientras Enrique Morente, un grande del flamenco, cantaba Caminito. Fue la decisión testamentaria antes que se incinera su cuerpo junto a la bandera anarquista y le medalla de la Real Academia Española. Nunca había olvidado, y lo dejo escrito, sus primeros pasos en la avenida de Mayo cuando era tan grande, limpia y poderosa que la abuela Carola pensó en quedarse para una nueva vida pero eso si, si le dejaban al nieto. La madre se lo llevó y el resto todos lo sabemos. Esta noche, que escribo en caliente, es una de esas cosas que uno sabe porqué tiene Buenos Aires.

Musica en el museo

por Horacio de Dios
Anote la direccion: Suipacha 1442, en la bajada de Suipacha entre Arroyo y Libertador.
Alli está el Museo Isaac Fernandez Blanco que funciona en el Palacio Noel. Voy a menudo para aprender disfrutando de sus tesoros de Arte Latinoamericano y sus excelente exposiciones temporales como la que acaba de terminar de Nicolas Garcia Uriburu. Y luego, al atardecer, a las 19 hay conciertos muy pero muy buenos. Por ejemplo el domingo pasado era una delicia escuchar al pianista Ramiro Campodónico con el Ensamble Cámara XXI dedicado a obras de Franz Liszt. La entrada cuesta un peso y vale mucho mas. Uno puede visitar el museo y luego ubicarse temprano porque hay solo 120 asientos. El programa es muy amplio y lo puede pedir por e mail. Y ya tengo agendado el domingo 21 de setiembre, buena manera de festejar la primavera, porque Ines Sabatini va a tocar Piezas de una Expósicion de Mussorgsky.

Paris. Terrazas de verano

por Horacio de Dios
Un chico se apoya en un desnudo rotundo mientras su padre le saca una foto de recuerdo. De paso le acaricia un pezón que de tanto mimo quedó brillante. Una escena de verano en las Tullerías que está sembrada de estatuas a cual mas bella, una antología al paso de los bronces de
Maillol que alguna vez se escondieron detrás de los muros porque no eran aptas para menores. Al lado bancos y un pic nic improvisado con sandwichs de Paul, la cadena de panaderías rústicas y de fantasía, un estilo de comida rápido a la francesa. A metros de La terrasse du Musée des Arts déco, la versión del Louvre del Arte Decorativo que se reabrió este año después de poner todas sus galerías a nuevo con un largo trabajo. En el jardín ahora funciona un lugar de ultra moda, Le Saut du Loup, bar y restaurante con toldos elegantes que es independiente del horario del museo porque funciona desde el desayuno hasta las dos de la madrugada, cuando se apagan las luces de la Tour Eiffel que tiene a su frente.
Otra terraza muy singular es la que funciona en el Musee des Meaux Arts de la Ville que también ha sido remodelado. En Paris los museos son equivalentes a un parque temático donde hay atracciones clásicas que se mantienen en cartel mientras se suman las novedades y restauraciones. Es lo que ocurrió con el Petit Palais que además de sus tesoros de arte tiene un jardín donde se puede comer y muy bien, a precios razonables aun para un bolsillo acotado. Con el agregado de la entrada gratuita como todos los que pertenecen a la propia ciudad.
Las mesas entre las plantas y un estanque con flores son una apuesta ideal para almorzar románticamente al solcito. Así lo entienden los conocedores mas refinados que se pasan el dato boca a boca. Por eso conviene llegar temprano para conseguir un lugar. En esta línea es
recomendable el bellísimo y amplio jardín del Musee Rodin para almorzar en medio de sus esculturas, entre rosales y un bar para un croque Monsieur o el plato del día. Y se paga una entrada menor que al museo propiamente dicho.
Otra terraza grata esta entre las plantas que enmarcan el flamante museo del Quai Branly, frente al Sena. Está considerado el Louvre del Arte Primitivo y el diseño es del famoso Jean Nouvel, último Premio Pritzker que equivale al Nobel de arquitectura. Y, en tren de darnos
un gran placer porque no es económico, podemos ir hasta el restaurant del ultimo piso con vista al Sena y a espaldas de la tour Eiffel que proyecta sus imágenes. Por eso se llama Les Ombres (las sombras). Cruzando el río hay una proposición muy diferente que es el Palais de Tokyo, mas vanguardista que el Pompidou y con un horario peculiar porque su auto service funciona desde el mediodía hasta medianoche y con precios para jóvenes de cualquier edad que tienen mas hambre que plata. También sobre el Sena conviene agendar la azotea del Institut du Monde Arabe con Le Ziryab by Noura para almorzar o tomar un café o en especial el brunch del domingo, con la misma vista de la Tour d´Argent pero a un costo muchísimo menor. Y en tren de elegancia nos podemos asomar al Espace Louis Vuitton en el top del cuartel central de Bernard Arnault en el 101 de la avenida Champs-Elysées. Es el hombre mas rico de Francia y acaba de contratar a Frank Ghery, el mismo del Guggenheim de Bilbao, para construir su propio museo en el Bois de Boulogne.
Paris en el verano es una fiesta multicolor de la que todos podemos disfrutar como los pintores impresionistas. Y, de la misma manera, que los museos nos permiten apreciar las telas que valen millones, la ciudad nos facilita toda suerte de parques para pasear sin gastar nada. Incluso en la altura como Le Deli-Cieux, en la cúpula de Le Printemps en Boulevard Haussmann donde hay banco con vista de 360 grados que permite ver hasta La Defense a un lado, La Opera y Notre
Dame hacia el Sur y el Sacre Coeur al Norte en la alta colina de Montmartre. Un mirador que no tiene precio para las mejores fotografías de recuerdo sin otra limitación que el buen tiempo porque con el frío las terrazas se esfuman hasta el proximo verano. Y sin esa restricción, al borde del agua sobre el Canal San Martin, en el 200 del bohemio quai de Valmy, la Terrassa du Point Ephémere. Es un centro de arte muy dinámico, tipo Bar o Bar en Buenos Aires, con un aporte
muy rico en arte callejero que poco tiene que ver con un itinerario turístico común. Era una vieja usina que ahora es un lugar ideal para desayunar o comer hasta medianoche en mesitas en la vereda a precios bajos, propios de artistas o aficionados a serlo como uno. Que incluso tiene su propia pagina web en francés para semblantearla antes de viajar www.pointephemere.org