sábado 23 de agosto de 2008

Horacio de Dios en el programa Encuentros Gourmet



Entrevista de Diego Gaona a Horacio de Dios, en su programa Encuentro Gourmet que se emite por Canal Metro, compartiendo una pizza preparada por Diego.

jueves 21 de agosto de 2008

POR LA MANHATTAN TROPICAL


Por Horacio de Dios

(Miami) La Roof Top Pool del Gansevoort de Miami está en el piso 18 y es posiblemente la más larga del mundo a esa altura. Con ascensor privado desde el lobby donde hay un acuario de cinco metros con tiburones incluidos y un ambiente que recuerda los años cuarenta. La piscina está calefaccionada por si refresca, con luces interiores y música debajo del agua, y palmeras a los costados junto a las cabañas con camas y reposeras. Es un playroom, un salón de juegos reservado para adultos porque no pueden acceder los menores. Y esa terraza de 110 metros de largo es, al mismo tiempo, spa con solárium de día y show con champagne o margaritas desde el atardecer. Es más que singular darse un baño a la luz de la luna, rodeado de mujeres producidas para esa baja luminosidad de boîte o restaurante caro. Vestidas para modelar un catálogo de diseñadores internacionales con la foto en la revista Ocean Drive, que es el house organ de ese mundo.
Estamos en el trópico, pero con el estilo de Sex and the City y del Meatpacking, barrio de onda de Nueva York cuyo nombre oficial es Gansevoort, el mismo que lleva este hotel en Miami y que es hermano gemelo en South Beach de otro hotel en Manhattan. Con la diferencia que la piscina frente al río Hudson es más pequeña y aquí siempre es verano. La rutina del cambio. Este ejemplo sigue al viento que sopla desde Nueva York para atender la demanda de consumidores para alojamientos ultralujosos (Setai, Ritz Carlton, Shore Club, etcétera), con chefs del nivel de Philippe Chow o David Bouley llegando desde Tribeca para servir langostas traídas de Boston con guarnición de trufas. Con precios al gusto. Las marcas y celebridades son los nuevos vecinos en el gimnasio de David Barton, también de Nueva York.
Es un público diferente, no sólo por su poder adquisitivo, que prefiere escapadas cortas cambiando de compañía a una semana convencional de vacaciones. Que hoy pueden estar en una discoteca en Ibiza para luego ir a cenar a Barcelona o bailar en el Budha Bar de París. Viven en el vértigo de la excitación y no llama la atención que en el frigobar, además de bebidas o snacks, tengan un kit de Seduce Mobile Intimacy que hace juego con las fantasías de las robes mullidas con la imagen de Marilyn y la música exclusiva, compuesta a medida. Miami es una ciudad donde la única rutina es el cambio. Igual que su espejo al Norte, que transformó Chelsea en un nuevo SoHo. Por eso la influencia de la Art Basel Miami Beach, la hermana menor de la feria de arte contemporáneo de Basilea, Suiza, fue la incubadora de nuevos barrios de arte en lugares antes marginales. Hoy el Design District, muy cerca de la Pequeña Haiti, concentra decoradores y artistas donde ya abrió otro local Mark Soyka, el visionario pionero de Newscafe, donde iba Gianni Versace, en Ocean Drive. Y a minutos del downtown crece Wynwood, que antes era la Pequeña San Juan por su mayoría de puertorriqueños y ahora tiene 40 galerías, cinco museos, siete complejos de arte y aloja la colección de la familia Rubell, una de las más importantes de Estados Unidos.
En el nuevo Adrienne Arsht Center (ex Carnival Centro) hasta hace poco se presentó ¡Azúcar! , musical dedicado a Celia Cruz, la reina de la salsa durante 60 años. Y ahora, al margen de sus funciones de ópera y música clásica, han recreado el ambiente de un night club que puede estar en La Habana o Miami. Con sillas de cabaret y servicio de cócteles para el espectáculo bilingüe Miami libre, con Jencarlos Canela y Everlayn Borges. La música de Timba Band fue nominada al Grammy y conmueve hasta al más rígido, invitando al público a subir al escenario y compartir el baile con rumba y chachachá junto a los 16 miembros del coro. Esto también es creación y muestra un rostro distinto de esta Nueva York tropical, con las cosas que más valen aunque no tengan precio.

martes 5 de agosto de 2008

Corrientes, una calle que no quiere ser avenida.

Por Horacio de Dios
Hay slogans que pierden actualidad. Por ejemplo repetir que Corrientes es la calle que nunca duerme. En realidad la noche porteña termina rápido por el frío, la falta de dinero para comer afuera, la reducción de los horarios de subtes o colectivos por inseguridad. En cambio por la tarde es un paseo recomendable con o sin vacaciones de invierno. En especial para salir en familia.
Cada esquina tiene un nombre famoso y se pueden organizar concursos para ubicarlas entre padres e hijos. Se hace con estrellas en el piso del Hollywood Boulevard. Podemos jugar a las celebridades con placas de bronce empotradas para que no se las roben en Buenos Aires. Figuras de siempre (Tita Merello, Discepolín, Enrique Cadícamo) junto a los nuevos clásicos (Horacio Ferrer, Raúl Lavié, Atilio Stampone) Con una banda de sonido en vivo en el teatro Alvear, los jueves a las 13, con entrada libre para la gran orquesta municipal que dirige Raúl Garello. La calle con mayor densidad de librerías por baldosa sumando las tiendas de novedades, las de viejo y varias que venden a precios de saldo ejemplares sin abrir, con colecciones de música incluidas. Una Feria del Libro al paso que no cobra entrada para revisar o leer contratapas y solapas.
Muchos teatros que se pueden conseguir a mitad de precio en las Carteleras a la calle en el cruce de Montevideo. Y algunos tienen atracciones gratuitas. Pienso en el teatro San Martín con sus frescos, galería fotográfica, cinemateca, conciertos en el gran hall, etc., sumando para los chicos de cualquier edad sus magníficos espectáculos hoy dedicados a María Elena Walsh o de Títeres en las salas satélites del complejo en La Boca y Almadro.
Con un capítulo especial que es comer y tomar algo a precios razonables, con un toque de novela incorporada. Como el Gato Negro para tomar un café entre fragancias a especias exóticas. En la cuadra de Montevideo, "Vermicelli Street", siempre hay mesas tendidas con manteles de papel. Un bife de chorizo no siempre nos resulta accesible pero podemos pedir fideos con tuco y pesto como hacia Vittorio Gassman con pan abundante. O tararear Chiquilin de Bachin, eterno en la memoria con su ramo de flores de boliche en boliche. aunque esas paredes no estén entre los restos del complejo de teatro que reemplazó al viejo Mercado. Hay, por supuesto, muchos lugares de comida rápida siempre llenos. Un gran chef, Ramiro Rodríguez Pardo fue el inventor del primer Palacio de la Papa Frita. Y, no hay nada mejor que pedir una porción de muzarella de sentados en Banchero o de pie en Guerrin, ahora con platos y cubiertos en lugar del papel de straza. O llevar para casa una gran pizza de ricota, la mejor para mi gusto. Enfrente La Pastafrola tiene sflogiatellas y cannolis que pueden competir con los napolitanos o ensaimadas regordetas que nos hacen sentir en Barcelona. El sabor dulce del matrimonio de tanos y gallegos que es nuestra marca de origen. Hay un hiper quiosco de Arcor con golosinas y mostradores poli rubros porque pueden servir helados o cafés, según el tiempo. Y, si hace mucho frío, como el año pasado, es momento de ir a La Giralda para pedir un Chocolate con churros, con la bebida tan espesa que mantiene la cuchara quieta para remojar a gusto. Y semblantear la calle, cómodos en las sillas thonet, los espejos biselados y las mesitas de mármol que forman parte de la escenografía de los lugares clásicos de nuestra ciudad. Corrientes, una calle que nunca aceptó llamarse avenida, es una platea a un espectáculo que nunca cesa en matinee y vermouth aunque la noche suela hacer mutis hasta los fines de semana.