martes 16 de septiembre de 2008

Paris. Terrazas de verano

por Horacio de Dios
Un chico se apoya en un desnudo rotundo mientras su padre le saca una foto de recuerdo. De paso le acaricia un pezón que de tanto mimo quedó brillante. Una escena de verano en las Tullerías que está sembrada de estatuas a cual mas bella, una antología al paso de los bronces de
Maillol que alguna vez se escondieron detrás de los muros porque no eran aptas para menores. Al lado bancos y un pic nic improvisado con sandwichs de Paul, la cadena de panaderías rústicas y de fantasía, un estilo de comida rápido a la francesa. A metros de La terrasse du Musée des Arts déco, la versión del Louvre del Arte Decorativo que se reabrió este año después de poner todas sus galerías a nuevo con un largo trabajo. En el jardín ahora funciona un lugar de ultra moda, Le Saut du Loup, bar y restaurante con toldos elegantes que es independiente del horario del museo porque funciona desde el desayuno hasta las dos de la madrugada, cuando se apagan las luces de la Tour Eiffel que tiene a su frente.
Otra terraza muy singular es la que funciona en el Musee des Meaux Arts de la Ville que también ha sido remodelado. En Paris los museos son equivalentes a un parque temático donde hay atracciones clásicas que se mantienen en cartel mientras se suman las novedades y restauraciones. Es lo que ocurrió con el Petit Palais que además de sus tesoros de arte tiene un jardín donde se puede comer y muy bien, a precios razonables aun para un bolsillo acotado. Con el agregado de la entrada gratuita como todos los que pertenecen a la propia ciudad.
Las mesas entre las plantas y un estanque con flores son una apuesta ideal para almorzar románticamente al solcito. Así lo entienden los conocedores mas refinados que se pasan el dato boca a boca. Por eso conviene llegar temprano para conseguir un lugar. En esta línea es
recomendable el bellísimo y amplio jardín del Musee Rodin para almorzar en medio de sus esculturas, entre rosales y un bar para un croque Monsieur o el plato del día. Y se paga una entrada menor que al museo propiamente dicho.
Otra terraza grata esta entre las plantas que enmarcan el flamante museo del Quai Branly, frente al Sena. Está considerado el Louvre del Arte Primitivo y el diseño es del famoso Jean Nouvel, último Premio Pritzker que equivale al Nobel de arquitectura. Y, en tren de darnos
un gran placer porque no es económico, podemos ir hasta el restaurant del ultimo piso con vista al Sena y a espaldas de la tour Eiffel que proyecta sus imágenes. Por eso se llama Les Ombres (las sombras). Cruzando el río hay una proposición muy diferente que es el Palais de Tokyo, mas vanguardista que el Pompidou y con un horario peculiar porque su auto service funciona desde el mediodía hasta medianoche y con precios para jóvenes de cualquier edad que tienen mas hambre que plata. También sobre el Sena conviene agendar la azotea del Institut du Monde Arabe con Le Ziryab by Noura para almorzar o tomar un café o en especial el brunch del domingo, con la misma vista de la Tour d´Argent pero a un costo muchísimo menor. Y en tren de elegancia nos podemos asomar al Espace Louis Vuitton en el top del cuartel central de Bernard Arnault en el 101 de la avenida Champs-Elysées. Es el hombre mas rico de Francia y acaba de contratar a Frank Ghery, el mismo del Guggenheim de Bilbao, para construir su propio museo en el Bois de Boulogne.
Paris en el verano es una fiesta multicolor de la que todos podemos disfrutar como los pintores impresionistas. Y, de la misma manera, que los museos nos permiten apreciar las telas que valen millones, la ciudad nos facilita toda suerte de parques para pasear sin gastar nada. Incluso en la altura como Le Deli-Cieux, en la cúpula de Le Printemps en Boulevard Haussmann donde hay banco con vista de 360 grados que permite ver hasta La Defense a un lado, La Opera y Notre
Dame hacia el Sur y el Sacre Coeur al Norte en la alta colina de Montmartre. Un mirador que no tiene precio para las mejores fotografías de recuerdo sin otra limitación que el buen tiempo porque con el frío las terrazas se esfuman hasta el proximo verano. Y sin esa restricción, al borde del agua sobre el Canal San Martin, en el 200 del bohemio quai de Valmy, la Terrassa du Point Ephémere. Es un centro de arte muy dinámico, tipo Bar o Bar en Buenos Aires, con un aporte
muy rico en arte callejero que poco tiene que ver con un itinerario turístico común. Era una vieja usina que ahora es un lugar ideal para desayunar o comer hasta medianoche en mesitas en la vereda a precios bajos, propios de artistas o aficionados a serlo como uno. Que incluso tiene su propia pagina web en francés para semblantearla antes de viajar www.pointephemere.org