Por Horacio de DiosHay slogans que pierden actualidad. Por ejemplo repetir que Corrientes es la calle que nunca duerme. En realidad la noche porteña termina rápido por el frío, la falta de dinero para comer afuera, la reducción de los horarios de subtes o colectivos por inseguridad. En cambio por la tarde es un paseo recomendable con o sin vacaciones de invierno. En especial para salir en familia.
Cada esquina tiene un nombre famoso y se pueden organizar concursos para ubicarlas entre padres e hijos. Se hace con estrellas en el piso del Hollywood Boulevard. Podemos jugar a las celebridades con placas de bronce empotradas para que no se las roben en Buenos Aires. Figuras de siempre (Tita Merello, Discepolín, Enrique Cadícamo) junto a los nuevos clásicos (Horacio Ferrer, Raúl Lavié, Atilio Stampone) Con una banda de sonido en vivo en el teatro Alvear, los jueves a las 13, con entrada libre para la gran orquesta municipal que dirige Raúl Garello. La calle con mayor densidad de librerías por baldosa sumando las tiendas de novedades, las de viejo y varias que venden a precios de saldo ejemplares sin abrir, con colecciones de música incluidas. Una Feria del Libro al paso que no cobra entrada para revisar o leer contratapas y solapas.
Muchos teatros que se pueden conseguir a mitad de precio en las Carteleras a la calle en el cruce de Montevideo. Y algunos tienen atracciones gratuitas. Pienso en el teatro San Martín con sus frescos, galería fotográfica, cinemateca, conciertos en el gran hall, etc., sumando para los chicos de cualquier edad sus magníficos espectáculos hoy dedicados a María Elena Walsh o de Títeres en las salas satélites del complejo en La Boca y Almadro.
Con un capítulo especial que es comer y tomar algo a precios razonables, con un toque de novela incorporada. Como el Gato Negro para tomar un café entre fragancias a especias exóticas. En la cuadra de Montevideo, "Vermicelli Street", siempre hay mesas tendidas con manteles de papel. Un bife de chorizo no siempre nos resulta accesible pero podemos pedir fideos con tuco y pesto como hacia Vittorio Gassman con pan abundante. O tararear Chiquilin de Bachin, eterno en la memoria con su ramo de flores de boliche en boliche. aunque esas paredes no estén entre los restos del complejo de teatro que reemplazó al viejo Mercado. Hay, por supuesto, muchos lugares de comida rápida siempre llenos. Un gran chef, Ramiro Rodríguez Pardo fue el inventor del primer Palacio de la Papa Frita. Y, no hay nada mejor que pedir una porción de muzarella de sentados en Banchero o de pie en Guerrin, ahora con platos y cubiertos en lugar del papel de straza. O llevar para casa una gran pizza de ricota, la mejor para mi gusto. Enfrente La Pastafrola tiene sflogiatellas y cannolis que pueden competir con los napolitanos o ensaimadas regordetas que nos hacen sentir en Barcelona. El sabor dulce del matrimonio de tanos y gallegos que es nuestra marca de origen. Hay un hiper quiosco de Arcor con golosinas y mostradores poli rubros porque pueden servir helados o cafés, según el tiempo. Y, si hace mucho frío, como el año pasado, es momento de ir a La Giralda para pedir un Chocolate con churros, con la bebida tan espesa que mantiene la cuchara quieta para remojar a gusto. Y semblantear la calle, cómodos en las sillas thonet, los espejos biselados y las mesitas de mármol que forman parte de la escenografía de los lugares clásicos de nuestra ciudad. Corrientes, una calle que nunca aceptó llamarse avenida, es una platea a un espectáculo que nunca cesa en matinee y vermouth aunque la noche suela hacer mutis hasta los fines de semana.
Cada esquina tiene un nombre famoso y se pueden organizar concursos para ubicarlas entre padres e hijos. Se hace con estrellas en el piso del Hollywood Boulevard. Podemos jugar a las celebridades con placas de bronce empotradas para que no se las roben en Buenos Aires. Figuras de siempre (Tita Merello, Discepolín, Enrique Cadícamo) junto a los nuevos clásicos (Horacio Ferrer, Raúl Lavié, Atilio Stampone) Con una banda de sonido en vivo en el teatro Alvear, los jueves a las 13, con entrada libre para la gran orquesta municipal que dirige Raúl Garello. La calle con mayor densidad de librerías por baldosa sumando las tiendas de novedades, las de viejo y varias que venden a precios de saldo ejemplares sin abrir, con colecciones de música incluidas. Una Feria del Libro al paso que no cobra entrada para revisar o leer contratapas y solapas.
Muchos teatros que se pueden conseguir a mitad de precio en las Carteleras a la calle en el cruce de Montevideo. Y algunos tienen atracciones gratuitas. Pienso en el teatro San Martín con sus frescos, galería fotográfica, cinemateca, conciertos en el gran hall, etc., sumando para los chicos de cualquier edad sus magníficos espectáculos hoy dedicados a María Elena Walsh o de Títeres en las salas satélites del complejo en La Boca y Almadro.
Con un capítulo especial que es comer y tomar algo a precios razonables, con un toque de novela incorporada. Como el Gato Negro para tomar un café entre fragancias a especias exóticas. En la cuadra de Montevideo, "Vermicelli Street", siempre hay mesas tendidas con manteles de papel. Un bife de chorizo no siempre nos resulta accesible pero podemos pedir fideos con tuco y pesto como hacia Vittorio Gassman con pan abundante. O tararear Chiquilin de Bachin, eterno en la memoria con su ramo de flores de boliche en boliche. aunque esas paredes no estén entre los restos del complejo de teatro que reemplazó al viejo Mercado. Hay, por supuesto, muchos lugares de comida rápida siempre llenos. Un gran chef, Ramiro Rodríguez Pardo fue el inventor del primer Palacio de la Papa Frita. Y, no hay nada mejor que pedir una porción de muzarella de sentados en Banchero o de pie en Guerrin, ahora con platos y cubiertos en lugar del papel de straza. O llevar para casa una gran pizza de ricota, la mejor para mi gusto. Enfrente La Pastafrola tiene sflogiatellas y cannolis que pueden competir con los napolitanos o ensaimadas regordetas que nos hacen sentir en Barcelona. El sabor dulce del matrimonio de tanos y gallegos que es nuestra marca de origen. Hay un hiper quiosco de Arcor con golosinas y mostradores poli rubros porque pueden servir helados o cafés, según el tiempo. Y, si hace mucho frío, como el año pasado, es momento de ir a La Giralda para pedir un Chocolate con churros, con la bebida tan espesa que mantiene la cuchara quieta para remojar a gusto. Y semblantear la calle, cómodos en las sillas thonet, los espejos biselados y las mesitas de mármol que forman parte de la escenografía de los lugares clásicos de nuestra ciudad. Corrientes, una calle que nunca aceptó llamarse avenida, es una platea a un espectáculo que nunca cesa en matinee y vermouth aunque la noche suela hacer mutis hasta los fines de semana.
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