
Por María Virgina SalazarEntrar en La Guitarrita es sumergirse en los años 60, aquellos mismos de esplendor que vivían sus dueños, los recordados René Pontoni y Mario Boyé. Estos rivales en el campo de juego —Pontoni jugaba para San Lorenzo; Boyé, para Boca Jrs.— y amigos en la vida cotidiana, decidieron abrir una pizzería que evocara al más popular de los deportes argentinos: el fútbol. Por eso, tanto en la primera sede, que hasta hace poco estuvo ubicada en Ciudad de la Paz y Blanco Encalada, como en la actual (Manuela Pedraza y Cuba), las paredes están colmadas de remeras y de fotos de emblemáticos jugadores del fútbol local de todos los tiempos.
Desde una de esas paredes, la mirada de Pontoni, inmortalizada en un antiguo recorte de diario, contempla el ir y venir de los mozos vestidos a la vieja usanza (saco blanco de mangas cortas y pantalón negro), y las anchas mesas de madera, ocupadas por grupos de vecinos, familias y amigos que se disponen a comer una de las mejores pizzas a la piedra de la ciudad. Y destaco esto porque antes, por la década del 80 y el 90, una genuina pizza a la piedra era más habitual de encontrar. (¿Sería que la cocción “a la parrilla”, tan de moda en estos tiempos, no había sido inventada ni las cajas de cartón del delivery atentaban tanto contra la “crocantez” de la pizza?).
Pero volviendo al look demodé del salón, si hay alguien que “hace juego” con las paredes de azulejos y la barra donde se despachan los pedidos a domicilio, es el señor canoso de grandes anteojos que, vestido elegantemente como un verdadero maître, recibe y ubica al público amablemente. La misma atención brindan los mozos, que recomiendan empezar con una jugosa empanada de carne y seguir con alguna de las variadas y originales pizzas del menú. Claro, no se olvide de acompañar cada porción con una fainá, que se ofrece en la variedad estándar y con cebolla, altamente recomendable. A la argentinísima pizza de anchoas, se suma la moderna de rúcula y tomates secos, la clásica napolitana y otras experimentales. Es el caso de la Bomba (muzzarella, anchoas, calabresa y morrones) y la pizza de la casa, que agrega matambre casero a la habitual base de muzzarella y salsa de tomate. Espíritu de cantina, buena comida y precios muy accesibles ($30 por persona). Para ir y volver, una y otra vez.
La guitarrita. Cuba 3300 y Manuela Pedraza. 4704-0756.







