Víctor Hugo Morales hizo su programa, en vivo y en directo, desde Barcelona. Como antes Julio Lagos en Madrid. Los diez mil y pico de kilómetros que separan a España de Argentina, las 7 horas de diferencia en el horario del hemisferio norte, o la de temperatura (aquí 14 grados y allí 24) poco importan. Porque tenemos muchas cosas en común y, aún sin conocer la capital catalana, nos han familiarizado con ella Salvador Dalí o Joan Manuel Serrat como ahora Leo Messi. El Museo del club Barcelona es una de las diez atracciones turísticas principales de la forma en que la Bombonera lo es en La Boca.
Con radio, Internet, teléfonos celulares, todos somos vecinos a escala global. En el Segundo Congreso Mundial de Marketing de Ciudades que se desarrolló en Rosario, uno de los conferencistas estrellas fue precisamente Toni Puig Picart que tanto tuvo y tiene que ver con el éxito del concepto Marca Ciudad desde las Olimpíadas de 1992.
La primera sugerencia para un turista es tomar un City Tour. En este caso el excelente Autobus Turístico de la Municipalidad. Con vehículos de dos pisos uno puede recorrer 42 puntos principales. Para subirse y bajarse a su antojo, hip-hop o suben and bajen, donde nos plazca. Lo mejor es ubicarse arriba, un balcón a la calle. No siempre hay lugar si se toma en plaza Cataluña pero uno puede hacerlo una parada antes. Se sienta primero abajo, y luego, cuando desciende la mayoría, intentar conseguir el mirador mas deseado en la primera fila de asientos de arriba. Hay dos circuitos que se pueden mezclar en varios puntos. El Rojo que va al Norte pasa por el paseo de Gracia frente a varias obras del arquitecto Gaudi. No se pierda casa Batllo ni la Pedrera con su terraza de ensueño antes de llegar al Parque Guell. El recorrido dura unas 2 horas y otras tantas el Omnibus Azul que va al Sur para trepar hasta las alturas del Montjui con el Estadio Olímpico, el enorme museo Nacional de Arte de Cataluña o el más intimista de la fundación Joan Miró. El boleto cuesta 20 euros por un día y 26 por dos. Y los vale con creces.
Por supuesto que luego hay que caminar con el apoyo de una buena red de subterráneos y tranvías y aprovechar los bancos de plaza que dan un respiro al peatón. Es una ciudad amigable que siempre ofrece donde sentarse en las Ramblas con su imperdible mercado de la Boqueria. O en torno a otras atracciones mayores como la Catedral de la Sagrada Familiar sin terminar que Gaudi inició en 1882 y el fascinante Palacio de la Música Catalana en la calle Sant Pere del arquitecto Lluis Domenech Montaner de 1905/08 El crítico Robert Hughes, de la revista Time, dijo " Nunca más se construirá en Barcelona nada que se pueda parecer desde el punto de vista de atrevimiento conceptual, brillantez formal, simbolismo y efecto decorativo." Es difícil conseguir entradas para un concierto. Si lo logra tendrá un recuerdo para siempre de la sala donde tocaron Pablo Casal o Enrique Granados, cantó Montserrat Caballe, dirigió Daniel Barenboim o deslumbró Paco de Lucía. Y muy cerca tendrá la taberna de los Cuatro Gatos donde en 1999 Pablo Picasso le pintó un afiche en la ciudad que tiene uno de los mejores museos dedicados a su obra. Y hasta repetirá en catalán "Els Quatre Gats", que es más fácil de recordar que Pollastre al pedir un sándwich de pollo. Porque, aunque no hay problemas hablando en castellano, cada vez son mas los lugares con sus nombres en catalán. Por ejemplo Set Portes (Siete Puertas) un restaurante del siglo XIX en el Passeig d´ Isabel II en Barceloneta. Allí comí el mejor arroz de mariscos al borde de Mediterráneo gracias a Daniel Mallo, otro gran editor argentino que vive y trabaja en Cataluña.
Con radio, Internet, teléfonos celulares, todos somos vecinos a escala global. En el Segundo Congreso Mundial de Marketing de Ciudades que se desarrolló en Rosario, uno de los conferencistas estrellas fue precisamente Toni Puig Picart que tanto tuvo y tiene que ver con el éxito del concepto Marca Ciudad desde las Olimpíadas de 1992.
La primera sugerencia para un turista es tomar un City Tour. En este caso el excelente Autobus Turístico de la Municipalidad. Con vehículos de dos pisos uno puede recorrer 42 puntos principales. Para subirse y bajarse a su antojo, hip-hop o suben and bajen, donde nos plazca. Lo mejor es ubicarse arriba, un balcón a la calle. No siempre hay lugar si se toma en plaza Cataluña pero uno puede hacerlo una parada antes. Se sienta primero abajo, y luego, cuando desciende la mayoría, intentar conseguir el mirador mas deseado en la primera fila de asientos de arriba. Hay dos circuitos que se pueden mezclar en varios puntos. El Rojo que va al Norte pasa por el paseo de Gracia frente a varias obras del arquitecto Gaudi. No se pierda casa Batllo ni la Pedrera con su terraza de ensueño antes de llegar al Parque Guell. El recorrido dura unas 2 horas y otras tantas el Omnibus Azul que va al Sur para trepar hasta las alturas del Montjui con el Estadio Olímpico, el enorme museo Nacional de Arte de Cataluña o el más intimista de la fundación Joan Miró. El boleto cuesta 20 euros por un día y 26 por dos. Y los vale con creces.
Por supuesto que luego hay que caminar con el apoyo de una buena red de subterráneos y tranvías y aprovechar los bancos de plaza que dan un respiro al peatón. Es una ciudad amigable que siempre ofrece donde sentarse en las Ramblas con su imperdible mercado de la Boqueria. O en torno a otras atracciones mayores como la Catedral de la Sagrada Familiar sin terminar que Gaudi inició en 1882 y el fascinante Palacio de la Música Catalana en la calle Sant Pere del arquitecto Lluis Domenech Montaner de 1905/08 El crítico Robert Hughes, de la revista Time, dijo " Nunca más se construirá en Barcelona nada que se pueda parecer desde el punto de vista de atrevimiento conceptual, brillantez formal, simbolismo y efecto decorativo." Es difícil conseguir entradas para un concierto. Si lo logra tendrá un recuerdo para siempre de la sala donde tocaron Pablo Casal o Enrique Granados, cantó Montserrat Caballe, dirigió Daniel Barenboim o deslumbró Paco de Lucía. Y muy cerca tendrá la taberna de los Cuatro Gatos donde en 1999 Pablo Picasso le pintó un afiche en la ciudad que tiene uno de los mejores museos dedicados a su obra. Y hasta repetirá en catalán "Els Quatre Gats", que es más fácil de recordar que Pollastre al pedir un sándwich de pollo. Porque, aunque no hay problemas hablando en castellano, cada vez son mas los lugares con sus nombres en catalán. Por ejemplo Set Portes (Siete Puertas) un restaurante del siglo XIX en el Passeig d´ Isabel II en Barceloneta. Allí comí el mejor arroz de mariscos al borde de Mediterráneo gracias a Daniel Mallo, otro gran editor argentino que vive y trabaja en Cataluña.
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